La Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental de Estados Unidos informó sobre la destrucción de una nueva embarcación ecuatoriana en aguas del Pacífico Oriental, señalada de funcionar como una estación flotante para el reabastecimiento de combustible y de brindar apoyo logístico a operaciones relacionadas con el narcotráfico.
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, la embarcación estaría vinculada con Los Choneros, una de las organizaciones criminales más antiguas y conocidas de Ecuador.
Con esta operación, ya son cinco las embarcaciones ecuatorianas interceptadas y hundidas por fuerzas de Estados Unidos desde el pasado 28 de agosto, en acciones realizadas en coordinación con el Gobierno del presidente Daniel Noboa.
Sin embargo, el caso ha generado controversia. Tripulantes de algunas de las embarcaciones intervenidas han rechazado cualquier relación con organizaciones criminales.
El pasado sábado, un juez ecuatoriano ordenó la libertad de 28 pescadores detenidos durante dos de las operaciones realizadas por Estados Unidos el miércoles y jueves. El abogado Fernando Bastias, del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), señaló que la Fiscalía no logró demostrar la existencia de elementos suficientes para acreditar la comisión de un delito.
Ese mismo día, el Comando Sur de Estados Unidos y el Ministerio de Defensa de Ecuador informaron sobre el hundimiento de la embarcación María Candelaria, cuyos 26 tripulantes fueron trasladados hacia la ciudad de Manta.
Estados Unidos aseguró posteriormente que las personas encontradas a bordo de la embarcación serán entregadas a las autoridades ecuatorianas y afirmó que continuará realizando operaciones para desmantelar las redes logísticas que, según sus investigaciones, permiten el funcionamiento del narcotráfico en el hemisferio occidental.
Pero la polémica no termina ahí.
Pescadores y familiares también han denunciado presuntos ataques contra otras tres embarcaciones ocurridos durante enero y marzo de este año cerca de las Islas Galápagos. En uno de estos casos, ocho pescadores permanecen desaparecidos.
Hasta ahora, ni Estados Unidos ni Ecuador han reconocido oficialmente su participación en esos hechos.
De acuerdo con información publicada por The Washington Post, los tres ataques habrían formado parte de una operación encubierta de la CIA, independiente de la campaña antidrogas que Estados Unidos mantiene desde septiembre del año pasado en zonas del Caribe y el Pacífico.
En esa campaña han sido destruidas decenas de embarcaciones señaladas como utilizadas para el narcotráfico y han muerto más de 200 personas, acciones que han provocado fuertes críticas de organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Entre los casos que continúan bajo investigación está el de la embarcación Fiorella, de la que desaparecieron ocho pescadores ecuatorianos tras zarpar en enero.
Organizaciones como Amnistía Internacional han solicitado una investigación para determinar qué ocurrió y esclarecer si existió alguna participación estadounidense.






