La tragedia provocada por la intensa riada que golpearon Nepal continúa dejando un saldo devastador. De acuerdo con el último reporte de la Policía de Nepal, la cifra de personas fallecidas aumentó a mil 295, mientras que 4 mil 898 permanecen desaparecidas, entre ellas al menos 618 extranjeros.
En medio de la emergencia, los equipos de rescate protagonizaron un momento de esperanza al localizar con vida a dos trabajadores que permanecieron atrapados durante diez días en un túnel de la central hidroeléctrica Trishuli 3A.
Los empleados quedaron aislados luego de que el agua, el lodo y los escombros inundaran y sepultaran parte del complejo.
Uno de los sobrevivientes, Kabir Maharjan, fue trasladado a un hospital militar de Katmandú, donde permanece en estado crítico debido a una severa hipotermia y un fuerte agotamiento en las extremidades.
El segundo trabajador rescatado, Sanjay Sah, se encuentra estable. Tras ser liberado, relató que durante los días que permaneció atrapado logró comunicarse mediante gritos con otras personas que se encontraban en las inmediaciones.
LA IDENTIFICACIÓN DE LAS VÍCTIMAS SIGUE SIENDO UN RETO
Mientras continúan las labores de búsqueda, las autoridades enfrentan otra complicada tarea: identificar a las personas fallecidas.
De los mil 295 cuerpos recuperados, 121 corresponden a menores de edad. Sin embargo, mil 263 cadáveres todavía no han podido ser identificados.
Los equipos forenses han reforzado la toma de muestras de ADN y hasta el momento han reunido 2 mil 106 perfiles genéticos correspondientes tanto a víctimas como a familiares.
Las riadas registradas el pasado 26 de agosto son consideradas uno de los desastres más graves ocurridos en Nepal durante los últimos años. El fenómeno provocó daños severos en viviendas, carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras en distintos distritos.
La emergencia también alcanzó al Tíbet, en China, donde las autoridades reportan 21 personas fallecidas y 541 más que continúan sin ser localizadas.
Las labores de rescate, recuperación e identificación permanecen activas mientras Nepal intenta dimensionar el impacto de una tragedia que ha dejado miles de familias afectadas.






