La magnitud de la tragedia provocada por las inundaciones y deslaves en la región del Himalaya continúa aumentando. El último balance reporta 919 personas fallecidas y 4 mil 793 desaparecidas entre Nepal y el Tíbet, China.
Del total de víctimas mortales, 903 corresponden a Nepal y 16 a China, mientras que entre las personas desaparecidas hay 4 mil 247 nepalíes y 546 del lado chino.
Entre los desaparecidos se encuentran turistas, peregrinos, trabajadores y ciudadanos extranjeros que se encontraban en las zonas afectadas cuando ocurrió la devastadora riada.
El primer ministro de Nepal, Balandra Shah, calificó la emergencia como un desastre natural de dimensiones inimaginables y aseguró que las autoridades continúan trabajando para proteger a la población y localizar a quienes permanecen desaparecidos.
MÁS DE 2 MIL 500 EDIFICIOS QUEDARON DESTRUIDOS
La fuerza del agua y los deslaves provocaron enormes daños materiales en el valle del río Trishuli, donde más de 2 mil 500 edificios habrían quedado destruidos, de acuerdo con estimaciones realizadas mediante análisis de imágenes satelitales.
El Gobierno de Nepal advirtió que las pérdidas económicas podrían ascender a miles de millones de dólares.
CUERPOS SON SEPULTADOS SIN SER IDENTIFICADOS
A seis días de la catástrofe, familiares de personas desaparecidas continúan recorriendo hospitales y morgues en busca de información sobre sus seres queridos.
Ante el deterioro de algunos cuerpos recuperados, las autoridades comenzaron a sepultar algunos restos sin esperar a completar su identificación. Antes de los entierros se realizan muestras de ADN con el objetivo de facilitar posteriormente su reconocimiento y entrega a las familias.
RESCATISTAS LUCHAN CONTRA EL BARRO PARA ENCONTRAR SOBREVIVIENTES
Mientras el número de víctimas continúa aumentando, equipos de rescate mantienen intensas labores en las zonas afectadas.
Militares, policías, guías y especialistas de Nepal, India, China y Corea del Sur trabajan entre toneladas de lodo, escombros y caminos destruidos para localizar a posibles sobrevivientes.
Las condiciones son extremadamente complicadas debido a que numerosos caminos fueron arrasados por los deslaves y existe el riesgo de nuevas crecidas.
En Nepal, las autoridades también mantienen la búsqueda de alrededor de un centenar de trabajadores que podrían encontrarse atrapados dentro de un túnel de una obra.
En el Tíbet, los equipos de emergencia enfrentan una situación similar. Uno de los puntos más afectados es el puesto fronterizo de Gyirong, cuyo edificio resultó gravemente dañado por la fuerza del agua.
Las labores de búsqueda y rescate continúan mientras familiares y comunidades enteras esperan noticias de miles de personas cuyo paradero todavía se desconoce.






