Donald Trump volvió a elevar este viernes la tensión con Irán al afirmar que, una vez que Estados Unidos termine de derrotar a Teherán, pretende declarar el estrecho de Ormuz como “territorio de Estados Unidos”.
Durante un mitin político en Long Island, Nueva York, el mandatario aseguró que Washington mantiene el control de esta estratégica vía marítima y afirmó que ningún barco podrá cruzarla sin autorización estadounidense.
“Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy gravemente, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos”, sostuvo Trump.
Las declaraciones se producen a pocos días de que, el próximo 17 de agosto, venza el plazo de 60 días establecido entre Estados Unidos e Irán para avanzar hacia el fin de las hostilidades. Las negociaciones permanecen estancadas y la situación en la región continúa siendo tensa.
Trump ya había planteado esta semana la posibilidad de que Estados Unidos se “quede” con el estrecho de Ormuz. El miércoles escribió en Truth Social que su país tiene “el control total” de la zona y que consideraba que Washington podría conservarla.
La postura estadounidense también ha sido respaldada por funcionarios de la administración. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que Washington busca mantener el aislamiento económico de Irán y el bloqueo del estrecho, mientras que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, advirtió que esta medida podría mantenerse de manera indefinida.
Irán, por su parte, rechaza las declaraciones de Washington. Mohsen Rezai, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, afirmó que el estrecho no será reabierto hasta que Estados Unidos ponga fin a la guerra y al bloqueo naval, libere los activos iraníes congelados y acepte un alto el fuego que incluya también a Líbano y Gaza.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es uno de los principales corredores marítimos del planeta para el transporte de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada de su tránsito podría generar repercusiones en los mercados energéticos internacionales y aumentar todavía más la tensión en Medio Oriente.






